Publicado originalmente en Vía52, número monográfico sobre la muerte. Fotografías de Andrés Hermosa.
Cine de zombies y porno de la tortura nos sacuden del letargo vital.
Es duro de ver. Entrañas, cuerpos mutilados en primer plano, miedo, tortura, crueldad y un sadismo impensable hasta hace poco son algunas de sus señas de identidad. Pero la última década ha visto la resurrección del cine de zombies y una nueva evolución del cine gore que algunos críticos han bautizado como pornografía de la tortura. Ambos géneros han cosechado centenares de millones de dólares en los cines de todo el mundo y han llegado a la literatura y a la cultura adolescente. Aunque tienen planteamientos distintos, los dos han alcanzado la cima de su éxito en los años de la crisis económica occidental y los expertos tienden a ver en ellos una expresión de la incertidumbre de nuestro tiempo.

