Lukashenka no supera la prueba la democrática (revista de prensa)

Bielorrusia: Tras unas elecciones en las que la oposición no ha obtenido ni un sólo escaño de los 110 en juego, según los resultados oficiales, el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenka, ha defendido su legalidad a pesar de las acusaciones de fraude desde la oposición y de los casos de falsificación de los resultados observados por la OSCE en un 48% de las mesas electorales.

Al parecer, fue prohibido el acceso de los observadores a un 35% de las mesas durante el recuento . Por otra parte, los analistas coinciden en señalar que el auténtico fraude debió cometerse durante el “voto anticipado”, en el que estudiantes, soldados y otros funcionarios públicos son coaccionados para depositar su voto en una urna instalada en su centro de trabajo o estudios durante la semana anterior al día de las elecciones. Estos sufragios no son objeto de ningún tipo de recuento, sino que se anotan los resultados deseados en la hoja de resultados de la urna, informa nuestro colaborador Aleg Pershanka desde Minsk.

Las autoridades insisten en que han cumplido exquisitamente con la ley electoral bielorrusa y alegan los progresos que la OSCE ha constatado al permitir más tiempo en antena a los candidatos de todos los partidos y la presencia de la oposición en alguna comisión electoral.

Cerca de mil personas protestaron durante unas horas en la plaza central de la capital. La policía no apareció por ningún lado, a pesar de haber advertido en días anteriores de la ilegalidad de la concentración. Varios líderes opositores estuvieron presentes bajo las banderas europeas, republicanas (de la Bielorrusia de 1919) y naranjas.

Tanto la Unión Europea como EE.UU. han expresado “decepción” con los resultados, cuya legitimidad habían puesto como condición para comenzar la normalización de las relaciones con Bielorrusia. Bruselas no dejó de mencionar la liberación de los tres disidentes como parte de “los progresos” bielorrusos previos a las elecciones. EE.UU. reiteró la necesidad de respetar los Derechos Humanos y la celebración de elecciones como condición para restablecer las relaciones. 

Rusia: El último presidente soviético, Mijaíl Gorbachov anunció ayer la fundación de un nuevo partido político junto al millonario ruso Alexander Lebedev, propietario de un tercio de la compañía aérea nacional Aeroflot. El nuevo partido, bautizado como Partido Independiente Democrático, pretende impulsar nuevas reformas económicas. “Calificaría el nuevo partido como esencialmente inconformista y con una idea muy sencilla: no podemos seguir desarrollándonos más como país sin contar con instituciones políticas independientes”, explicó Lebedev.  

· Un transeúnte murió ayer en un atentado suicida con coche bomba en Nazrán, la principal ciudad de Ingusetia 

Georgia: Los observadores de la UE llegaron ayer a Georgia. Deberán reemplazar a partir de hoy a los soldados rusos en los puestos de control que éstos instalaron en territorio georgiano al terminar la guerra y a lo largo de la franja que el ejército ruso ha llamado “zona de seguridad”, que comprende territorio georgiano en las fronteras con Abjazia y Osetia del Sur. Sin embargo, el mando ruso sólo permitirá a los observadores que patrullen “al sur de la zona”, sin haber precisado cuándo tendrán acceso al territorio en cuestión.  

Los observadores tendrán sus cuarteles general en las ciudades de Gori, cercana a la frontera con Osetia, y Poti, uno de los principales puertos del país. Ambas fueron ocupadas por los rusos durante la guerra.

P.V.           

Los delirios polacos de grandeza


Hace unos días, uno de los mayores diarios polacos publicaba los resultados de una encuesta que afirmaban que Polonia es el país más poderoso de los nuevos miembros de la Unión Europea y el séptimo entre todos los miembros de la Unión. Como los últimos días en política han proporcionado muchísimos otros temas interesantes en Polonia (básicamente, noticias sobre el impago de las pensiones alimenticias a los hijos), la noticia no ha sido muy comentada. Sin embargo, puede haber otras razones.

En primer lugar, la fuente puede resultar dudosa. La encuesta fue pasada a 50 políticos en Bruselas y Varsovia por una empresa de relaciones públicas. No hay que ser un psicólogo experto para sospechar que los políticos polacos pueden tener una visión distinta de su propia importancia a la del resto de Europa. Otro problema es quiénes eran los políticos preguntados en Bruselas y el hecho de que, en tercer lugar, la perspectiva de los que trabajan en Bruselas, difiere a la de los funcionarios de otros países miembros.

Pero lo más interesante es, probablemente, la reacción de los lectores a los resultados. O más bien, la falta de reacción. Normalmente, la nación polaca está llena de complejos, y se siente constantemente subestimada, olvidada e ignorada. Desde luego, todo esto tiene su origen claramente en la historia polaca. Sin embargo, hay algunos aspectos en los que la nación polaca se siente bastante fuerte, sin importar los hechos.

Por ejemplo, la tradicional posición de “vínculo entre el Este y el Oeste”. Polonia se ve a sí misma como puente ente la civilizada, aunque acartonada, Europa Occidental (Alemania, Reino Unido y Francia, sobre todo) y la salvaje, aunque mucho más vital Europa del Este (queriendo decir Rusia). ¡Ah!, bueno, de vez en cuando, alguien trata de explicar que el Este y el Oeste ya pueden comunicarse sin nosotros, pero esa posibilidad es rápidamente descartada alegando que sólo los polacos tienen características de ambos lados, que, por tanto, les permiten entenderlos.Todas esas explicaciones olvidan el hecho crucial de que nuestros vecinos, tanto al Este como al Oeste también se perciben a sí mismos como “vínculos entre Oriente y Occidente”. Pero esta forma de entender el papel del país en Europa es exactamente la razón por la que ignoramos los resultados de la encuesta: no nos cuenta nada nuevo, sólo es apoyo científico a lo que ya sabemos.

Decir que Polonia es el miembro más poderoso de los nuevos países de la Unión es, para la mayoría de los polacos, como afirmar que el cielo es azul. Desde luego que, además de ser el país más grande, con una economía muy fuerte, no hay que olvidar nuestro papel en la derrota del Comunismo. Este tipo de aguijonazos para el orgullo nacional, como el hecho de que Eslovaquia, merced de la política de Vladimír Mečiar estuviera a la cola de los países del Centro y el Este europeos y hoy no sólo es miembro de la UE y la OTAN, sino que va a introducir el Euro el año que viene, mientras que en Polonia no hay una fecha clara para ello, son simplemente ignorados y explicados por el peso e la economía polaca; no olvidemos que son 40 millones de habitantes comparados con 5,5 millones…

La cuestión sobre la posición en el ránking europeo del poder es más delicada. Por un lado, Polonia es el sexto país de Europa en términos de población y tiene una economía dinámica y en crecimiento. Por otra parte, los 50 años de pertenencia al bloque soviético (lo que tuvo grandes consecuencias socio-económicas, como rechazar las ayudas del Plan Marshall para desarrollar un sistema económico altamente ineficaz) tienen mucho peso y nos sitúan bastante lejos de los países de la vieja Europa.

En cuanto a la política comunitaria, las posiciones polacas suelen carecer de cohesión, se fundan demasiado a menudo en el resentimiento y mucho más en los intereses de grupos marginales pero capaces de hacerse oír (bueno, esto último quizá nos acerca más a la normalidad). Este hecho se vio confirmado por los datos de la encuesta que daban a Polonia una reputación de país problemático y alborotador. A la luz de las más antiguas  tradiciones polacas en las que el disentimiento y el bandolerismo son vistos como un símbolo de libertad, esto resulta del agrado de al menos algunos políticos y parte de la sociedad polaca.

De este modo, podemos dormir tranquilos y seguros de nuestra visión del mundo, ignorando el hecho de que puede haber otros ¡Ah!, y por cierto: no somos el Este, sino el Centro de Europa.

Escándalo de espionaje al más alto nivel en Estonia

 

Herman Simm, de 61 años, ex director del Departamento de Seguridad del Ministerio de Defensa de Estonia (2000-2006) y ex director del Departamento de Análisis de Información (1995-2000) fue arrestado el pasado domingo por orden del Fiscal General  bajo la acusación de alta traición por pasar información clasificada a un gobierno extranjero. La identidad del detenido saltó ayer y la prensa y varios analistas estonios coinciden en señalar a Rusia como el país receptor de la información. Su mujer, Heete Simm, abogado en la Policía Nacional estonia, también ha sido arrestada acusada de complicidad. Es el primer caso de espionaje en la historia reciente del país báltico desde que recuperara la independencia en 1991.

Simm fue el primer director del Departamento de Seguridad, cuya función era, precisamente, preservar los secretos de Estado. Trabajaba como asesor especial para el Ministerio de Defensa desde 2006 y mantenía acceso a la información secreta. El daño a la seguridad causado por el espía podría trascender las fronteras estonias, ya que entre 2001 y 2006 fue representante ante la Unión Europea y la OTAN en las reuniones periódicas sobre confidencialidad y  seguridad, para lo cual tenía pasaporte diplomático. La prensa indica que fue precisamente la OTAN la que alertó a los estonios de una posible filtración.

Fuentes en Tallinn han informado a La mirada al Este de la posible conexión entre Simm y el asalto a la casa del ministro de Defensa en 2004 precisamente el día en que se había llevado documentos secretos del trabajo. La maleta desapareció durante el asalto y el caso provocó la dimisión del ministro.

“Las leyes sobre la defensa del Estado en tiempo de paz, que ciertamente han sido útiles, tienen que ser reconsideradas y mejoradas, ya que el estado de la seguridad se ha desarrollado y ha cambiado”, afirmó ayer el presidente de la Comisión de Defensa del Parlamento estonio, Matti Raidma. El parlamentario ha destacado el posible impacto negativo que el caso puede tener sobre la confianza de los países aliados en Estonia.

Simm, experto en manufacturas y química cibernética, comenzó su carrera como inspector de policía en los años ‘70 antes de llegar a dirigir el Departamento de Policía en el Ministerio del Interior.

El Ministerio de Defensa y el Departamento de Información (el servicio de Inteligencia estonio) están colaborando con la Fiscalía en la evaluación del daño producido por las filtraciones de información. Simm y su mujer se enfrentan a una posible pena de entre 3 y 15 años de cárcel en caso de ser hallados culpables.

P.V.              

Imagen: Herman Simm (Ministerio de Defensa de Estonia)

Dispersada en Minsk una protesta por los desaparecidos (revista de prensa)

Bielorrusia: La policía dispersó ayer a cerca de 50 personas que se reunieron en la Plaza de Octubre de Minsk, en el centro de la ciudad, para recordar a los políticos y periodistas desaparecidos en Bielorrusia bajo el mandato del actual presidente Alexander Lukashenka. Portaban retratos de los desaparecidos y banderas bielorrusas de la República de 1919 y de la Unión Europea.

Varios líderes de los partidos de la oposición democrática estaban presentes, entre ellos, el del Frente Popular Bielorruso, el del Partido Democrático Unido y el líder de los Comunistas. También acudieron el recientemente excarcelado como preso político Andrei Kim y la hija del disidente Alexnader Kazulin, Olga Kazulina. La mujer del vicepresidente del parlamento desaparecido Zinaida Hanchar estuvo presente.

Pasados entre 5 y 15 minutos, según las fuentes, docenas de agentes antidisturbios los expulsaron de la plaza y marcharon con ellos hasta otro lugar.  En un momento concreto, los manifestantes se negaron a seguir avanzando y comenzó la dispersión. Aquí pueden verse algunas fotos de la protesta, en la que  resultaron heridas unas diez personas.

El político Victor Gonchar y el empresario Anatoli Krasovsky desaparecieron el de septiembre de 1999. El anterior ministro del Interior, Yuri Zajarenko, lo hizo en mayo del mismo año, así como el cámara de la sección bielorrusa del canal ruso ORT Dimitri Zavadsky, que fue visto por última vez en julio de 2000.

Durante una visita del presidente Lukashenka ayer a la ciudad de Pinsk, el centro urbano fue clausurado durante dos horas, con los bancos, tiendas y edificios administrativos cerrados, y varios miembros de la oposición fueron invitados por la policía a reunirse con ellos. Cuando Lukashenka concluyó la inauguración del centro deportivo que le trajo a la ciudad, se retomó el funcionamiento normal y el transporte público volvió a funcionar.

Por otra parte, el embajador bielorruso en Francia presentó sus credenciales el lunes pasado al presidente Nicolás Sarkozy.

La República Checa se opuso el lunes al levantamiento completo de las sanciones a Bielorrusia. “Tenemos que asegurarnos de que las mejoras en Minsk sean una tendencia permanente y no un episodio aislado”, dijo el viceprimer ministro para Asuntos Europeos checo, Alexander Vondra.

El disidente político cuya excarcelación ha llevado a la Unión Europea a considerar seriamente el cambio de actitud hacia Bielorrusia, Alexander Kazulin, previno ayer a la Unión Europea contra un acercamiento exagerado a Minsk. Kazulin es partidario de un mayor acercamiento, pero sin recompensar prematuramente al régimen por “cambios en la fachada”. “A día de hoy, no tenemos ninguna prueba de que haya habido cambios importantes en la democratización de Bielorrusia”, declaró ayer Kazulin.

Rusia: El Servicio Federal de Seguridad (FSB) ha informado de la muerte anoche de 10 milicianos islamistas en la república norcaucásica de Daguestán, en Rusia. Los agentes federales emboscaron y atacaron con cohetes un minibús en el que aseguran que los milicianos transportaban armas. Un oficial del FSB resulto herido en el lugar y falleció posteriormente en el hospital.

Los analistas insisten en que la pobreza y la dura represión del Islam en todo el Cáucaso Norte están llevando a los jóvenes a acercarse a los movimientos guerrilleros de inspiración wahabita que, entre otros, ya controlan la resistencia chechena.

Por otra parte, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha anunciado el incremento en un 27% de la partida presupuestaria rusa destinada a Defensa en 2009.

El comercio de acciones tuvo que ser suspendido ayer durante una hora en el mercado bursátil ruso después de que el índice principal, el RTS, cayera más de un 11,4 % a primeras horas de la tarde. El mercado financiero ruso ha sufrido y continua sufriendo fuertes pérdidas desde el inicio de la guerra en Georgia.

Ucrania: El embajador ruso en Ucrania, el ex primer ministro ruso Viktor Chernomirdin, ha instado al gobierno ucraniano a renovar el acuerdo de amistad y cooperación que ambos países mantienen y que, entre otras cosas, permite que la flota rusa alquile el puerto Sevastopol como base. El acuerdo incluye un principio de no agresión y el compromiso de ambos países de no integrarse en bloques militares. Esto último contraviene la intención de Kiev de integrarse en la OTAN. Chernomirdin ha recordado que el plazo para renovar el tratado expira el 1 de octubre.

Polonia: El Gobierno polaco ha suavizado su propuesta de castración química para los pedófilos. El cambio presentado introduce como requisito someterse a la castración química para obtener la libertad condicional. Este cambio no requiere alterar la Constitución.

P.V.

Revista de prensa regional

Bielorrusia: Los ministros de Exteriores de la UE reunidos ayer en Bruselas acordaron dar “otra oportunidad a Bielorrusia para demostrar su respeto por los valores democráticos” en las elecciones del próximo 28 de septiembre. Afirman que la Unión “está preparada para reevaluar” las sanciones que mantiene contra algunos miembros del Gobierno (incluido el propio presidente Lukashenka) y “dar pasos concretos y positivos que podrían llevar a un acercamiento progresivo”. Así lo explicaron en un comunicado en que recordaron la importancia para que esto ocurra del respeto a la democracia y los Derechos Humanos.

Las autoridades bielorrusas ya han respondido, asegurando que estas elecciones “van a acabar con los estereotipos”, según la presidenta de la Comisión Electoral bielorrusa, Lidia Yermoshina. Varios altos cargos del Gobierno, incluida la propia Yermoshina, ya sueñan con los viajes a Europa que el levantamiento de las sanciones les permitirá. 

Por otra parte, la funcionaria electoral ha reconocido que las candidaturas están decreciendo, señal de que la decisión de la oposición de boicotear las elecciones está llevándose a cabo. Yermoshina lo interpreta como una estrategia electoral para favorecer sólo a uno. http://www.euroradio.fm/en/607/news/23599/ 

Ucrania: El abogado de la familia del periodista Georgi Gongadze, asesinado en 2000, duda que algún día llegue a juzgarse a quienes ordenaron su muerte. Gongadze había sido advertido en varias ocasiones de que abandonara su línea crítica con el entonces presidente, Leónid Kuchma. El 17 de septiembre de 2000, apareció decapitado en un bosque y bañado en ácido. Unos meses más tarde, el político opositor Oleksander Morotz hizo públicas unas conversaciones grabadas en las que el mismo presidente Kuchma ordenaba la desaparición del periodista, grabadas por un antiguo guardaespaldas presidencial. Las cintas provocaron una fuerte deriva política en Ucrania hasta la Revolución Naranja de 2004 y un enfriamiento de la popularidad internacional de Kuchma, ya que incluían fragmentos relativos a la venta de armas a Irak.

Estonia: La policía estonia ha arrestado a un empresario danés sospechoso de haber sobornado a funcionarios para obtener un permiso para abrir una inmensa piscifactoría. La magnitud del proyecto, 100 millones de euros, supera las inversiones realizadas en el sector pesquero en el país, de 1,3 millones de habitantes, de los últimos 16 años, según el Baltic Times

RusiaDesactivada una bomba con unos 10 kilos de explosivo en la capital de Daguestán, Majachkala.

· El presidente de Azerbaijan visita hoy Moscú. No ha trascendido el contenido de su agenda.

· Muerto en combate el domingo el jefe del Servicio Federal de Seguridad en Ingusetia junto a otros tres agentes, según informa AP citando a Interfax. Según otra agencia, los hechos tuvieron lugar en la capital oficial, Magomed, y ocurrieron en el transcurso de una operación antiterrorista. Otra información añade ocho heridos entre la policía y dos “pistoleros” que se escondían en una casa. 

Rusia tiene desplegados a 30.000 soldados en todo el Cáucaso Norte, de los que 23.000 permanecen en Chechenia y otros 7.000 están distribuidos en distintas repúblicas de la zona, según el general al mando de las tropas del ministerio del Interior, Nikolai Rogozhkin. El militar estima en 400 o 500 los guerrilleros activos la zona. 

· Cuatro heridos por una bomba en un mercado de Moscú. La policía atribuye el explosivo de medio kilo de dinamita a una guerra entre comerciantes.

Georgia: El Secretario General de la OTAN, Jaan de Hoop Scheffer, inció ayer una visita de dos días a Georgia.

P.V.                    

La UE estudia levantar las sanciones a Bielorrusia (revista de prensa)

Bielorrusia:  Javier Solana, el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, se mostró el viernes pasado partidario de un acercamiento a Bielorrusia. “Han tomado decisiones importantes con la liberación de prisioneros políticos (…) Nos gustaría encontrar una manera para recompensar por nuestra parte este tipo de comportamiento”. Fuentes de la UE han explicado que Solana ha mantenido contactos con varios altos funcionarios del Gobierno de Lukashenka.

Al parecer, el Gobierno polaco ha sido el impulsor de la iniciativa durante la reunión de los ministros de Exteriores en Avignon. “Prepararemos hoy el terreno”, afirmó el jefe de la diplomacia polaca Radoslaw Sikorski en pasado viernes. “La situación ha llegado a un punto en el que podemos abandonar las sanciones”, añadió. La UE impuso sanciones a Bielorrusia y varios miembros del gobierno tras la represión de las protestas por las elecciones presidenciales de 2006, ampliamente denunciadas por haber sido falsificadas. Estas consistieron en la prohibición de viajar al Europa para 46 altos funcionarios del Gobierno (incluido el presidente Lukashenka) y la exclusión de ciertos beneficios comerciales y económicos reservados para los países incluidos en la política de vecindad europea.

 La liberación de tres presos políticos hace tres semanas y la actitud ambivalente del aliado de Rusia hacia el reconocimiento de Abjazia y Osetia del Sur parece haber descongelado las actitudes de Bruselas y Washington  hacia el autoritario Lukashenka. Sin embargo, como ya adelantó (y denunció) el analista de La mirada al Este, Aleg Pershanka, la próxima privatización de cerca de 500 empresas públicas bielorrusas hacía previsible el abandono de los recelos de Occidente hacia las prácticas represivas del Lukashenka, descrito por Washington allá por 2006 como “el último dictador de Europa”.

Ya cerca de las elecciones legislativas del próximo 28 de septiembre, la Comisaria de Política Exterior de la UE, Benita Ferrero-Waldner, también ha mostrado su disposición a retomar las conversaciones a alto nivel con Minsk, llegando incluso a sugerir la posibilidad de invitar al ministro de Asuntos Exteriores bielorruso a la próxima reunión de ministros de la Unión el próximo 15 de septiembre, decisión que los ministros refrendaron al día siguiente. “Estoy a favor de mayor apertura y de facilitar las cosas en cuestión de visados”, declaró Ferrero-Waldner el pasado viernes. Los ministros de Suecia, Estonia y Lituania hicieron declaraciones similares.

Tanto la UE como EE.UU. condicionan su apoyo a que las próximas legislativas mantengan un cierto aspecto de legitimidad democrática. Los partidos de la oposición democrática han denunciado que sus representantes en las mesas y comisiones electorales solo representarán un 0,07 del total y mantienen la duda sobre si boicotear las elecciones. EE.UU. levantó el pasado jueves algunas sanciones comerciales. Ese mismo día, el encargado de negocios de la embajada de EE.UU. en Minsk (máximo representante de Washington desde la retirada del embajador en 2006), animó a los partidos de la oposición democrática a participar en las elecciones alegando que saben, por experiencia, “que los boicots no llevan a ningún lado”. Asegura también que las autoridades le han garantizado que habrá grandes mejorías en la calidad democrática de la próxima cita electoral.

 

P.V.        

 

Imagen: Retrato y bandera oficiales de Lukashenka y Bielorrusia en un domicilio particular de la república (Wikipedia)     

¿Qué ha pasado con Rusia?

(read it in English)

La respuesta rusa -desproporcionada, excesiva, vengativa- a la invasión de Osetia del Sur fue diseñada para mucho más que echar a Georgia de Osetia del Sur, en una acción que, si sólo se hubiera quedado en eso, no habría pasado de una distracción de las Olimpiadas ni de un episodio más de la ya proverbial temporada tonta de la región. En lugar de eso fue mucho más allá: invadió la misma Georgia y ridiculizó la (reconocidamente histriónica e ineficaz) diplomacia y la tregua negociadas por el presidente francés y presidente de turno de la Unión Europea, Nicolas Sarkozy. De hecho, la reacción estaba planeada al detalle para destruir la capacidad militar de Georgia, arruinar sus infraestructuras y enviar un mensaje siniestro sobre la potencial falta de seguridad para las rutas de petróleo y gas que atraviesan Georgia. Precisamente las mismas rutas que son planteadas como alternativas a aquellas bajo control ruso.

También, desde luego, pretendía ser una humillación pública para el autosuficiente, tirando a impulsivo, y fotogénico presidente Mijaíl Saakashvili, un muchacho ejemplar en valores democráticos occidentales, visto como un caballo de Troya por los meditativos rusos. De hecho, es odiado personalmente por el primer ministro ruso, Vladimir Putin, de quien se dice que es una persona fría y comedida, pero que “se le va” al oír el nombre de Saakashvili. Un odio cordialmente correspondido por Saakashvili, que detesta a Putin y se refiere a él como Liliputin, un mote que, imprudentemente, ha llegado a los oídos del mismo Putin. “Gracias por Stalin”, le dijo una vez con ironía Putin a Saakashvili durante una conversación anterior. “Usted sí que le está agradecido”, respondió suavemente Saakashvili. Las relaciones personales importan en la política, en contra de lo que algunos teóricos nos quieren hacer creer.

Pero sobre todo, la respuesta rusa estaba diseñada para enviar un mensaje a Occidente para que se lo pensara dos veces antes de expandir la OTAN hacia el Este y para que Georgia volviera a la realidad: aunque sus ideales de filosofía política apunten al Oeste, la geografía dictamina que Georgia permanece todavía en la esfera de influencia rusa. Esta respuesta muestra claramente que Rusia ha vuelto y que va a ejercer su derecho percibido a dar su opinión -por la fuerza, si hace falta- en las áreas que considere que caen dentro de su esfera de influencia.

Las consecuencias de Kósovo

Había otras razones para la respuesta rusa. El irreflexivo reconocimiento de Kósovo a principios de este año, en contra de las vehementes protestas de Rusia, ha reforzado el resentimiento ruso. Rusia se ha sentido ignorada y ninguneada, como lo ha venido siendo desde la caída de la Unión Soviética. El Gobierno de Moscú ya avisó de que el reconocimiento de Kósovo traería consecuencias. A pesar de que la gran mayoría de los kosovares negaban el derecho del Gobierno serbio de Belgrado a regirles, Kósovo era de iure parte de Serbia. El reconocimiento tuvo lugar a pesar de las muchas objeciones de Serbia, un estado soberano bien constituido y un antiguo aliado tradicional e histórico de Rusia.

Lo inquietante fue que ésto también introdujo el principio de desmembración de una nación soberana si parte importante de su población en una región concreta niega la autoridad del estado soberano para regirles. En ese sentido, las fronteras han cambiado en Europa desde 1945, pero sólo con el consentimiento del estado implicado (Alemania en 1990, o la disolución de Checoslovaquia en 1992), o, si éste había desaparecido (como ocurrió con la implosión, entre otras cosas, de la antigua Yugoslavia en los ’90). Sin embargo, el reconocimiento de Kósovo cambió las reglas, ya que desde entonces las fronteras de una nación soberana podían ser alteradas en contra de su voluntad si una parte significativa de una región cuestionaba su autoridad y buscaba fuera apoyo para sus reivindicaciones. Así, Rusia tenía a mano este argumento para reconocer Osetia del Sur y Abjazia.

Caída y resurgir de Rusia

Sin embargo, la razón más importante de todas fue la humillación rusa mezclada con una necesidad desesperada de respeto, ambos surgidos de las caóticas condiciones de los ’90 y de la caída de la Unión Soviética. La vieja Unión Soviética había perdido un imperio, y una ideología, y el estado que la sucedió, Rusia, desprovisto de su pantalla de países satélite, no había logrado encontrar su camino para reemplazar lo que había perdido. Ni un camino que la volviera respetable.

Las formas que tomaron la democracia, la reforma del mercado y la privatización durante el periodo del capitalismo del Salvaje Este de los barones ladrones en los ‘90 han contaminado y ensuciado las ideas de democracia y liberalización del mercado en Rusia. Las condiciones económicas eran tan lamentables que el estado no pudo cumplir con sus obligaciones de deuda exterior en 1998 y el rublo se devaluó drásticamente en consecuencia. Los salarios públicos y las pensiones quedaron sin pagar, el asesinato se convirtió en un problema cotidiano para los ricos y poderosos (y también para los periodistas de investigación, banqueros y parlamentarios) y la corrupción se volvió endémica a medida que las organizaciones, burocracias, institutos y universidades trataban de llegar a fin de mes en un estado en que las estructuras se habían derrumbado.

Este era el mundo que, al principio involuntariamente, le tocó regir a Vladimir Putin cuando fue nombrado para suceder a Boris Yeltsin en diciembre de 1999. En el mundo que trató de controlar y, sobre todo, de estabilizar mínimamente, esto significaba fortalecer la seguridad dentro del estado, controlar la política y asegurar las fronteras del país. Más adelante, cuando las cosas mejoraron -y el Gobierno terminó de pagar la deuda exterior en 2005- su Gobierno aumentó el control sobre los recursos energéticos del estado y, finalmente, se sintió lo suficientemente fuerte como para dar opiniones cada vez más irascibles sobre asuntos internacionales. Especialmente en aquellos relacionados con su Exterior Cercano, aquellos estados que solían estar bajo el mando de Moscú, o, al menos, bajo su influencia.

El cerco de la OTAN

Porque, mientras el viejo Imperium había dejado de existir, el viejo enemigo, la OTAN, había avanzado más todavía hacia el Este, o así debió de parecer en la amargada visión rusa. Los primeros en unirse fueron los países del viejo Pacto de Varsovia -el viejo Exterior Cercano: Polonia, la República Checa, aquellos países países del centro y el Este de Europa que habían sufrido la ocupación soviética desde 1945. Fueron seguidos por los  Países Bálticos, antiguos miembros forzados de la propia Unión Soviética. Después, con la Revolución de la Rosa en Georgia en 2003 y la Revolución Naranja en Ucrania en 2004, ambos países anunciaron su intención de buscar refugio bajo el paraguas de la OTAN a la primera oportunidad.

Las revoluciones de colores, tal y como ocurrieron y la forma en que lo hicieron en los que fueron estados de la antigua Unión Soviética, cambiaron la dirección y la expresión de la política exterior rusa. Ellos se veían como estados democráticos e independientes con el derecho soberano a decidir su propio futuro. Rusia los veía como agentes de Occidente, caballos de Troya; mientras que el Oeste se comportaba de forma traicionera, buscando rodear a Rusia con una resucitada alianza militar, la OTAN, diseñada originalmente para constreñir a Rusia, mientras afirmaba que sólo buscaba la colaboración, especialmente en asuntos como Irán, Afganistán y Corea del Norte. Los miedos históricos a ser cercados detonados por el resentimiento moderno y las viejas rivalidades caucásicas (alimentadas por todas las partes) crearon la sucesión de engaños que ha sido la aventura georgiana.

Desde luego que el Gobierno ruso provocó a Georgia a través de las acciones de sus delegados en Osetia del Sur y le tendió una trampa; pero el Gobierno georgiano no estaba obligado a responder con una invasión excepcionalmente impulsiva. Saakashvili trato de forma inepta de tender su propia trampa. Los asesores militares de EE.UU. no son lo mismo que la ayuda militar norteamericana para un ejercito pequeño y entusiasta. Sin embargo, sí ha ganado una parte del conflicto: la de las relaciones públicas. Desaliñado, guapo, fotogénico, políglota y disponible a todas horas para los medios, Saakashvili concedió varias entrevistas a una prensa occidental bastante poco inquisitiva. El contraste con los rusos fue sorprendente, ya que negaban el acceso a la zona del conflicto y su duunvirato, presidente Medvedev- primer ministro Putin, no estuvo disponible para la prensa hasta pasados quince días.

La nueva situación

A corto plazo, los rusos han ganado. Han anunciado su vuelta a la escena mundial en sus propios términos; han mostrado su capacidad para pelear una guerra súbita y rápida (es revelador el contraste con EE.UU.); han afirmado su derecho a intervenir -por la fuerza si es necesario- en zonas que consideran de interés nacional; han mostrado la impotencia de la retórica de EE.UU.;  y han revelado la incapacidad de la OTAN para proteger a un estado que quiere ser cliente; el desorden y la falta de unidad en la Unión Europea; y la potencia económica de Rusia (apoyada en gran medida en sus recursos energéticos y el control sobre las redes de distribución). También han concluido que, cualesquiera que sean las sanciones que Occidente les pueda imponer, no es probable que tengan mucha importancia. Putin ya ha argumentado que la entrada en la OMC no habría beneficiado a Rusia de todos modos; toda vez que parece bastante ridículo imaginar al G-8 expulsando al mayor país del mundo, dueño de las mayores reservas de gas y las segundas más importantes de petróleo.

A pesar de todo, la percepción pública es que los rusos han perdido la batalla. Ha habido otras consecuencias, no todas positivas. Cayó más sal en la herida rusa cuando aquellos países que razonablemente esperaban que fueran amistosos buscaron distanciarse del apoyo a Rusia (China, India y los distintos istanes de Asia Central). La bolsa de Moscú tuvo una soberana caída, perdiendo miles millones de dólares y el rublo se ha devaluado. Rusia ha quedado aislada, es vista con desconfianza y disgusto, una posición muy familiar para su torturada historia y ha confirmado a aquellos que buscan refugio en las certidumbres de la Guerra Fría. Sin embargo, esto no es la nueva Guerra Fría. El periodo donde podemos encontrar un paralelismo es, más bien, el siglo XIX, cuando varios imperios y países poderosos trataron de mostrar su autoridad en zonas del globo que veían vitales para sus intereses nacionales. Las llamaron esferas de influencia.

¿Legitimará la UE al brutal gobierno bielorruso?


Ninguna de las elecciones celebradas en Bielorrusia desde 1996 ha sido reconocida por Occidente. Pero el 28 de septiembre habrá elecciones parlamentarias y la situación podría cambiar. El escenario en que la UE legitima a las actuales autoridades bielorrusas podría darse a medida que ciertos círculos empresariales, políticos y analistas maniobran para lograrlo. El pastel que buscan son los beneficios del proceso de privatización, que pronto comenzará en una economía sumida en un declive desesperante. Incluso el primer ministro lituano, Gediminas Kirkilas, (Lituania ha sido uno de los apoyos más continuados del movimiento democrático en Bielorrusia) se ha reunido con su homólogo bielorruso Sergey Sidorsky, a pesar de que reunirse con altos funcionarios bielorrusos más arriba del vicepresidente contradice la política general seguida por la UE hacia Bielorrusia.

La misma política de apaciguamiento que los países occidentales siguieron con la Alemania de Hitler a finales de los años 30. Por entonces, favorecieron la actitud agresiva de una Alemania que provocó la Segunda Guerra Mundial. Por ello, hay que mencionar que Lukashenka ha lamentado en público el desarme atómico que Bielorrusia acordó a principios de los 90. No hace mucho, algunos políticos rusos expresaron su deseo de situar misiles en Bielorrusia en respuesta a los de los americanos en Europa Central.

¿Ha dado Bielorrusia pasos para que la UE cambie de idea? Difícilmente podemos decirlo. Sólo ha liberado a tres prisioneros políticos. No ha habido avances ni en los procedimientos electorales ni en la democratización desde las últimas elecciones parlamentarias. Las elecciones en Bielorrusia todavía distan mucho de los estándares de la OSCE, igual que hace cuatro años. Incluso la Convención sobre Elecciones de la Comunidad de Estados Independientes fue ratificada y adoptada por todos los estados miembros salvo Bielorrusia y Tayikistán. Los comités electorales mantienen a los mismos miembros en un 80% de los casos. Esto quiere decir que las mismas personas que falsificaron las elecciones anteriores, repetirán su “éxito” una vez más.

A Lukashenka le dan igual los procedimientos democráticos. El sistema que ha creado arroja a la gente a prisiones horribles sólo por formar parte de ONGs no registradas (y registrar una es a menudo irrealizable), organiza juicios por exhibir y sacar a la calle la bandera nacional bielorrusa [la actual es la anterior bandera soviética bielorrusa modificada, N. del T.], prohibida oficialmente, y apalea brutalmente a la gente en manifestaciones pacíficas.

La oposición está fragmentada y desorganizada. A cada demanda del Consejo Político de las Fuerzas Democráticas Unidas (que incluye a cinco partidos y a varios movimientos cívicos), las autoridades responden con escupitajos de desprecio y más represión. En un principio, lo miembros del Consejo afirmaron que no participarían en las elecciones si no se introducían cambios en la ley electoral. Tras ser ignorados por las autoridades, pidieron incluir delegados en los comités electorales. Como resultado, los miembros de la oposición constituyen ahora un 0,07% de los miembros de esos comités. Y el consejo todavía discute si boicotear o no las elecciones, decisión que ha pospuesto hasta el 21 de septiembre.

Algunas fuerzas políticas piden el boicot y la retirada de los candidatos demócratas. Ese sería un duro golpe a la farsa electoral, ya que los candidatos demócratas constituyen un 40% del total. En este momento, sólo una media de 2,5 candidatos compite por un escaño. En algunos distritos electorales, las “elecciones” se celebrarán sin alternativa.

En realidad, muchos bielorrusos desconfían de la política e ignoran las elecciones: el 90% de los ciudadanos desconoce el nombre de los candidatos en su distrito electoral. Pero las autoridades fuerzan a menudo a votar a estudiantes, soldados, trabajadores de <i>koljós</i>, pacientes en hospital y a funcionarios a votar por adelantado. Sino, son amenazados con el desalojo, con castigos o expulsiones.

¿Qué significaría la legitimación para el país? En primer lugar, supone un gran desafío para la misma independencia de Bielorrusia. Rusia tendría una gran oportunidad legal para forzar la creación de un estado unido e incorporar a Bielorrusia en contra de los deseos de la mayoría de sus ciudadanos. La legitimación supondría que la Unión Europea descuida los valores democráticos y falta al respeto a los miles de bielorrusos víctimas de la represión política y a las familias de los políticos bielorrusos de la oposición desaparecidos misteriosamente hace ya varios años. Todo por un pedazo de la economía del país.

Imagen: Bandera original de la República Bielorrusa de 1918, adoptada de nuevo entre 1991 y 1995.

Nuevos gestos diplomáticos distancian más a Rusia y Georgia (revista de prensa)

                               (Consulte el mapa de Asia Central y el Cáucaso)

· Gordon Brown toma conciencia de la amenaza que Rusia representa para la seguridad energética europea

· Rusia pide que no se le impongan sanciones y continúa acusando a EE.UU. haber instigado el conflicto

· Los refugiados georgianos no pueden volver a sus casa, según ACNUR

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha tomado conciencia del riesgo de “ahogamiento” energético que la dependencia de Rusia conlleva y así lo relata hoy en una tribuna en The Observer, el dominical del diarioThe Guardian. “Ninguna nación puede ahogar energéticamente a Europa”, ha afirmado Brown tras mantener ayer una conversación “franca” con Medvedev. Ahora insiste en la necesidad de buscar fuentes alternativas de energía y en invertir seriamente en la construcción del proyecto europeo de gasoducto alternativo, Nabucco, prácticamente muerto después de las maniobras del conglomerado estatal ruso Gazprom en Bulgaria, Grecia, Serbia, Italia y, puede ser que también en Austria, para completar su propio proyecto rival.

Según el analista político del Guardian, es probable que la UE envíe observadores a Georgia para vigilar el cumplimiento del alto el fuego y que nombre a un enviado especial en la zona. Espera también el inicio de un cambio en la política de la Unión hacia Rusia. Pero apunta que sobre la cumbre flotará el fantasma de un corte de gas ruso el próximo invierno, algo que Rusia ya ha hecho en los últimos años años con distintos países.

En Georgia, esperan la imposición de sanciones “no contra la gente, sino contra la élite política”, según afirmó ayer el ministro de Reintegración. El mismo día, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, pidió a la Unión Europea en una entrevista con un canal alemán que muestre “sentido común” y haga “un balance objetivo” de la situación. “Mentiría si dijera que no nos importa, que somos indiferentes”, relató el ex presidente refiriéndose a la posibilidad de recibir sanciones. 

Tbilisi también se ha retirado del acuerdo de alto el fuego y separación de fuerzas alcanzado en mayo de 1994 tras la guerra en Abjazia, en la que murieron entre 10.000 y 30.000 personas.  

Mientras tanto, el conglomerado estatal de gas ruso, Gazprom, ha firmado nuevos acuerdos con Turkmenistán para desarrollar y explotar nuevos yacimientos de gas y construir “nuevos gasoductos primarios” en la parte oriental del país.

Putin insiste en sus acusaciones

Por su parte, el primer ministro, Vladimir Putin, insistió ayer en que los instructores militares que EE.UU. tenía en Georgia participaron en los combates con el ejército ruso durante la ofensiva sobre su vecino: “¿Por qué permitió el mando de EE.UU. que sus civiles estuvieran donde no tenían derecho a estar, en la zona de operaciones? Y si lo hicieron, empiezo a sospechar que fue para organizar una pequeña guerra victoriosa”, afirmó Putin. “Y si eso fallaba, quería crear un enemigo a partir de Rusia para unir a los votantes en torno a uno de los candidatos presidenciales. Desde luego, el del partido gobernante, porque ese es el único partido con los recursos necesarios para esto”, continuó aireando sus sospechas el primer ministro ruso.

En Georgia, la portavoz de ACNUR en el país, Melita Sunjic, acusó ayer a Rusia de dificultar el retorno de los refugiados georgianos a sus pueblos aldeas en Osetia del Sur. “Si le dices a alguien ‘no podemos garantizar su seguridad’, no irá”, explicó Sunjic. Hay 2.000 refugiados en campos de la ONU en Gori y varios miles (el gobierno georgiano los cifró en 76.000 al mediados del conflicto) desperdigados por el país.

El gobernador de Gori asegura que los soldados rusos permanecen en las aldeas de alrededor de la ciudad e impiden a los refugiados volver a sus casas. Tampoco han llegado informaciones sobre la retirada de las tropas rusas del puerto de Poti, ciudad que mantienen ocupada desde hace ya casi dos semanas.

El blogger especializado en Rusia, Sean Guillory ofrecía hace unos días las pruebas de limpieza étnica en las aldeas georgianas de Osetia del Sur recopiladas por Human Rights Watch sobre el terreno durante los primeros días del conflicto.

Los analistas de EE.UU. se muestran preocupados por la posibilidad de que Rusia venda su sistema de misiles antiaéreos S-300 a Irán. Es uno de los sistemas más modernos del mundo, con capacidad para derribar aviones a una distancia de 130 kilómetros y posibilidades de coordinar el seguimiento simultáneo de hasta 100 blancos diferentes. Consideran que el acceso iraní a esta tecnología alteraría el equilibrio de fuerzas en la región, cuestionando seriamente la supremacía aérea de Israel y la posibilidad de bombardear las instalaciones nucleares de Irán. Los expertos creen que Rusia se reserva esta carta para jugarla a cambio de mayor margen de maniobra con Georgia y Ucrania.

Otras noticas de la región

Bielorrusia- Los gobierno de Bielorrusia y Moldavia han alcanzado un acuerdo para establecer una empresa petrolera conjunta que abastecerá al mercado moldavo de productos petroquímicos procendentes de Minsk. Esperan que empiece a funcionar a finales de este año.

Rusia- La periodista asesinada en 2006 Anna Politkovskaya hubiera cumplido 50 años ayer. Varias personas se reunieron ayer en el centro de Moscú en homenaje y recuerdo. “Politkovskaya era el corazón de Rusia… es el régimen quien la mató”, afirmó el activista pro Derechos Humanos ruso Sergey Kovalev. El ajedrecista y activista opositor Gary Kaspárov dio un discurso y pidió erigir un monumento en honor de la periodista.

Anna Politkovskaya, autora de varios libros y reportajes denunciando los abusos del Kremlin contra la población civil en Chechenia y el alcance de la corrupción entre el gobierno y la policía fue asesinada a tiros en la puerta de su apartamento en Moscú el 6 de octubre de 2006 en un crimen que presenta indicios de ser un asesinato por encargo. El gobierno ruso sugirió que su muerte fue planeada para dañar la imagen de las autoridades. Hay tres detenidos y un hombre bajo orden de búsqueda y captura.

Rusia- Dos soldados murieron ayer en sendos ataques en Chechenia atribuidos a guerrilleros independentistas. En el primero de ellos, murió un soldado y otros once resultaron heridos cuandos dos suicidas cargaron en un jeep lleno de explosivos contra una base militar en el distrito de Vedeno. En el segundo, murió otro soldado al estallar una bomba por control remoto. El domingo pasado murieron dos altos oficiales en un ataque con bomba y pistolas contra su vehículo.

Los analistas prevén un aumento de los ataques de los guerrilleros chechenos tras la invasión de Georgia. Piensan también que la decisión de reconocer la independencia de Abjazia y Osetia del Sur ha dado ánimos a los independentistas de la zona.

Georgia- Tbilisi ha endurecido el régimen de visados para los ciudadanos rusos después de cortar relaciones con Moscú. Ya no se otorgarán visados en la frontera, sino que los ciudadanos rusos tendrán que adquirirlos en un consulado georgiano (éstos permanecen abiertos en Rusia). 

Azerbayán: La Organización por la Liberación del Karabaj protestó ayer frente a la embajada rusa en Bakú. Bajo el eslógan, “Iros a casa, fuera del Cáucaso”, los manifestante entregaron un escrito a un representante ruso pidiendo la retirada de las tropas rusas del Cáucaso y de la región de Daqliq, en Nagorno-Karabaj. 

La invasión rusa de Georgia ha sido vista con inquietud en Azerbayán. La prensa y la sociedad lo han interpretado como un aviso a su país para que cooperen, ya que es uno de los productores de gas del Caspio y zona de paso obligado para el gas que Europa compre proveniente de Asia Central. Han surgido voces pidiendo la incorporación a la OTAN. El activista azerí, Emin Milli, ha lanzado una campaña informal para promover el ingreso de su país e la organización. Lo explicaba de esta manera:

“Nuestras posibilidades de entrar en la OTAN ha crecido junto a las de Georgia y Ucrania debido a la amenaza geopolítica que Rusia representa para occidente. La situación es similar a cuando Turquía fue admitida en la OTAN por miedo a que se volviera roja. No era un estado democrático, pero el ingreso en la OTAN la ayudó a desarrollar el camino a la democracia”

 

Pablo Veyrat

Rusia prepara la integración Abjazia y Osetia (revista de prensa)

· Indecisión en la Unión Europea sobre si adoptar sanciones con Rusia

· Moscú obtiene escaso apoyo internacional de sus aliados

· Irán, principal beneficiado de la nueva coyuntura regional

“Un único estado unido y ruso” fue el futuro próximo para Osetia del Sur que anunció ayer el vicepresidente del parlamento de Tsjinvali, Tarzan Kokoity (de notable parecido físico con el presidente, Eduard Kokoity), según cita hoy el diario británico The Times (la información no ha podido ser contrastada con otras fuentes). El político afirmó que su pueblo se integraría en el mismo estado que sus connacionales de Osetia del Norte, y de esta manera en la Federación Rusa. El ministerio de Asuntos Exteriores ruso se limitó a explicar que estaban preparando por instrucción del presidente Medvedev varios tratados de “paz, cooperación y asistencia mutua” con Osetia del Sur y Abjazia. Fuentes abjazas señalaron que cederían su representación exterior al gobierno ruso. Moscú también planea instalar dos bases militares en Abjazia y una en Osetia del Sur, según citó la agencia Interfax.

Georgia anunció ayer que cortaba relaciones diplomáticas con Moscú.

El vicejefe de Estado Mayor ruso, Alexander Nogovitsyn, mostró el pasaporte de un ciudadano de EE.UU. (John Lee Michaels, nacido en 1967) en su rueda de prensa diaria  y aseguró que sus soldados lo habían encontrado después de un enfrentamiento con fuerzas especiales de georgianas.

Nogovitsyn también cifró en 18 los barcos de la OTAN presentes o de camino al mar negro. Hasta este momento, ha trascendido la presencia de tres fragatas (de España, Alemania y Polonia) realizando unos ejercicios programados de ante mano y cuatro fragatas de Turquía, dueña de toda la costa sur. Hay además tres barcos de EE.UU. repartiendo ayuda humanitaria en Georgia.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, sugirió durante una entrevista con la CNN el pasado jueves, y apoyándose en lo que los militares rusos le han dicho, que EE.UU. podría haber empujado a Georgia a invadir Osetia del Sur en un intento de favorecer al senador John McCain en su campaña electoral para las presidenciales del próximo 4 de noviembre. El ex presidente ruso no aportó ninguna prueba. Desde Washington consideraron “ridículas” y “obviamente falsas” estas especulaciones del ex presidente ruso. 

La reunión anual de la Organización del Tratado de Cooperación de Shanghai concluyó ayer con una declaración no comprometedora y sin que la organización reconociera la independencia de los territorios georgianos. Hubo buenas palabras para Rusia y la “preocupación” por el uso de la fuerza para resolver conflictos, pero ningún otro movimiento de utilidad para Moscú.

Sanciones para Rusia

El pasado jueves, el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, sugirió que la UE podría imponer sanciones a Rusia tras la reunión que el Consejo Europeo mantendrá el próximo lunes para analizar la crisis georgiana. Sin embargo, ayer, un diplomático francés descartó que la reunión fuera a culminar en este tipo de medidas. La UE sí pondrá las relaciones con Rusia “bajo observación”. Las mismas fuentes afirmaron que habían recibido señales desde el Kremlin de que Rusia tomaría represalias ante cualquier sanción que fuera decidida el próximo lunes.

En EE.UU., las organizaciones empresariales se mostraron confundidas el pasado jueves acerca de la posibilidad de que su gobierno impusiera sanciones a Rusia. El presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior, que representa a Boeing, Microsoft y General Electric entre otros,  Bill Reinsh, se mostró convencido de que Washington impondrá sanciones a Moscú, pero no obtuvo ninguna respuesta concreta tras sus contactos con las autoridades. “Fueron completamente herméticos (…). Pero salí de ahí con la impresión de que va a ocurrir algo, de que no hacer nada no es una opción”, explicó el empresario refiriéndose a sus consultas con el gobierno. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, informó a los periodistas de que era muy pronto para hablar de ninguna medida en concreto.

Las exportaciones rusas a EE.UU. alcanzaron los 19.400 millones de dólares en 2007, según fuentes de las Cámara de Comercio del país. De ellos, 11.000 millones fueron productos derivados del petróleo, resultando ser la principal exportación. El segundo bien en volumen comercial fue la bauxita (empleada para fabricar aluminio), con un valor de 1.400 millones de dólares. En combustibles y materiales nucleares, Rusia vendió 936 millones de dólares a EE.UU.

Por su parte, Washington exportó bienes por un valor de 7.400 millones de dólares a Rusia, principalmente aves, aviones, coches y material para extraer petróleo. Precisamente, el primer ministro Vladimir Putin informó en la entrevista con la CNN que iban a prohibir las actividades de 19 importadores de pollo norteamericanos en Rusia, alegando que habían ignorado las advertencias de los inspectores sanitarios.

Las cifras no incluyen el intercambio de servicios financieros e inversiones mutuas. “Rusia tiene invertidos unos 10.000 millones de dólares en EE.UU., sobre todo en manufacturas. Nosotros tenemos la misma cantidad invertida en ellos. Esto supone realmente un intercambio económico sustancial”, explicó Gary Litman, vicepresidente para Europa y Asia de la Cámara de Comercio de EE.UU.

Irán sale del foco

Algunos analistas norteamericanos comienzan a ver las ventajas que la invasión de Georgia han supuesto para Irán. Con la atención puesta Rusia, el riesgo de un ataque de EE.UU. a la potencia regional se diluye. 

Por otra parte, la nueva incertidumbre sobre la viabilidad de Georgia como ruta alternativa al gas y al petróleo ruso convierten a Teherán, dueño de las segundas reservas de gas mundiales (sólo después de Rusia), en prácticamente la única ruta de tránsito alternativa a Rusia para el gas de Asia Central. Esto puede tener un serio impacto sobre la dureza de las sanciones y relaciones diplomáticas del país con Europa.

Además, Irán ha condenado la acción de su principal valedor en el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que también tiene varias minorías étnicas con movimientos independentistas, como los azeríes en el norte o los baluchis en el sur, además de cuatro millones de kurdos en la frontera con Irak. 

En este sentido, el primer ministro, Vladimir Putin, sugirió en una entrevista con la CNN que la colaboración con Rusia en relación a al programa nuclear iraní podría verse perjudicada si Europa y EE.UU. cortaban el diálogo.

Por otra parte, las autoridades bielorrusas manifestaron su apoyo el jueves al reconocimiento de independencia de Abjazia y Osetia del Sur por parte de Rusia. El embajador en Moscú aseguró que Minsk reconocería también las regiones como estados este fin de semana, aunque no hubo confirmación de su gobierno, que ha propuesto que el tema sea incluido en la agenda de la próxima reunión del Consejo del Tratado de Seguridad Colectiva (organización de defensa mutua integrada por Rusia, Bielorrusia, Armenia y las repúblicas de Asia Central salvo Turkmenistán) el próximo 5 de septiembre.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, se convirtió ayer en el segundo líder internacional en apoyar el reconocimiento de los territorios georgianos. “Rusia ha reconocido la independencia de Abjazia y Osetia del Sur. Apoyamos a Rusia. Rusia tiene razón y defiende sus intereses”, declaró Chávez en un discurso televisado desde una explotación petrolífera. No aclaró si Venezuela reconocerá los dos territorios.