Una delegación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE en sus siglas inglesas), otra de Letonia encabezada por el mismísimo Primer Ministro, diputados del Parlamento Europeo y el Alto Representante para la Política Exterior y de Defensa de la UE, Javier Solana ¡Todos ellos visitaron Bielorrusia la semana pasada! Fue una semana extraordinaria, teniendo en cuenta que el país vive en semiaislamiento y que rara vez recibe visitas de altos funcionarios europeos.
Göran Lindblad, el presidente de la Comisión de Asuntos Políticos de la Asamblea del Consejo de Europa, explicó que: “Tenemos previsto renovar el estatus de Bielorrusia [observador especial] en junio durante la reunión de la Asamblea Parlamentaria en Paris. El asunto a negociar entre ambas partes es la posible inclusión de la oposición en la delegación del parlamento bielorruso a la PACE. “Encontraremos una forma de incluir a la oposición”, recalcó Lindblad.
El interés de la delegación de la PACE es comprensible, ya que las últimas elecciones parlamentarias fueron completamente fraudulentas y la composición del parlamento actual no refleja la distribución real de fuerzas en la sociedad bielorrusa. Desde luego, las autoridades oficiales se oponen tajantemente a esto. El ministro de Asuntos Exteriores, Sergéi Martynov, afirmó que “la delegación parlamentaria de la República de Bielorrusia sólo puede ser la delegación parlamentaria de la República de Bielorrusia”. Linbland apuntó que Bielorrusia no satisface los criterios para la PACE, pero expresó su confianza en que pueda ingresar en el futuro en la Asamblea.
La delegación de la PACE también se reunió con líderes juveniles de la oposición, que explicaron el reciente incremento de la represión sobre los jóvenes con las disoluciones brutales de las acciones pacíficas del 14 y el 16 de febrero. Los diputados quedaron sorprendidos al escuchar de los jóvenes cómo la policía bielorrusa destruía las banderas banderas de la UE confiscadas a los manifestantes.
Javier Solana también se reunió con representantes de la sociedad civil y dirigentes politicos de la oposición, entre ellos el ex preso político Alexander Kazulin, el líder del movimiento “Por la libertad”, Alexander Milinkevich y la presienta de la Asociación de Periodistas de Bielorrusia, Zhana Litvina. Después, se reunió con Lukashenko. Este le pidió a Solana que se relacionara con Bielorrusia sin mediadores externos o internos, evidentemente refiriéndose a la oposición democrática como los “internos”. La visita de Solana ha sido la primera vez que un alto cargo de la Unión Europea visita Bielorrusia.
Fin de las prohibiciones
Mr. Pesc repuso que no pretende imponer condiciones a las autoridades de Bielorrusia. Tuvo buenas palabras para cuanto había visto en su visita y calificó su reunión en Minsk como “constructiva”. Esto resultó un tanto extraño y decepcionante para un sector de la oposición democrática, ya que, a finales de 2006, la UE puso 12 condiciones para normalizar las relaciones con Bielorrusia.
Una delegación del Partido Popular Europeo encabezada por el británico Christopher Bisley y compuesta por los eurodiputdos Laima Andrikiené (Lituania), José Xavier Pomés-Ruiz (España) y Jacek Protesovich (Polonia) (este último presidente del comité de relaciones con Bielorrusia), realizó también una visita de un día al país y se reunió con representantes de la sociedad civil bielorrusa, partidos político y diplomáticos. Las reuniones con el presidente Luashenko y el ministro de Exteriores Martynov no llegaron a celebrarse. Los enviados expresaron una opinión negativa acerca del proceso político en Bielorrusia y criticaron la “liberalización” en Bielorrusia. Como si se estuviera produciendo alguna.
Los ministros de Exteriores del bloque suspendieron también la prohibición de viajar a la UE, impuesta el 13 de octubre de 2008, para el presidente Alexander Lukashenko y otros altos cargos del Gobierno. Los ministros justificaron la medida aduciendo que ayudaría a “estimular el diálogo” y las reformas democráticas en el país. Por el momento, hay dialogo, pero las reformas democráticas no aparecen.