Varias voces prevén inestabilidad social en Rusia a consecuencia de la crisis- Revista de prensa

 

zyuganovRusia: El líder de los comunistas rusos, Guennady Zyyganov, fue reelegido el domingo al frente del partido, junto a una ejecutiva que ha renovado casi el 70% de sus cargos con menores de 40 años. “El viento de la historia sopla nuevamente en nuestras velas (…) En este tiempo de crisis, el mundo del imperialismo ha comenzado su muerte. Estamos en la antesala de cambios políticos y sociales”, aseguró en el discurso de apertura del congreso el sábado pasado.

Exhortó a sus compañeros a “aprovechar al máximo todo lo posible” la crisis económica que se espera comience a sacudir Rusia, afectando posiblemente de forma abrupta a la población en algún momento de 2009. “Las autoridades están fallando claramente en la gestión del país (…) Una protesta social masiva se avecina y es difícil predecir cuándo y en qué forma estallará”, añadió Zyuganov. El veterano dirigente abogó también por la nacionalización de los recursos naturales y por la vuelta de la Unión Soviética.

No ha sido el único en predecir graves disturbios sociales a menos que el Gobierno ruso ponga en marcha nuevas medidas. Nuestra analista, Valeria Mingova afirmó lo mismo la semana pasada. E igualmente hicieron ayer desde la Jamestown Foundation, en un detallado análisis que, citando a dos ex-asesores económicos del Gobierno ruso, achaca el riesgo a, entre otras cosas, la percepción de inseguridad jurídica provocada por las intervenciones del Gobierno en la esfera económica.

Por otra parte, Vladimir Nosov, el primer vicejefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB), la inteligencia rusa, advirtió ayer desde las paginas del diario Komsomolskaya Pravda, contra posibles planes de las fuerza especiales georgianas para realizar ataques terroristas contra las tropas rusas basadas en Osetia del Sur y Abjazia. Acusó también al Gobierno georgiano de haber detenido a ciudadanos rusos para obligarles a participar en vídeos comprometedores y falsos para los soldados rusos que más tarde enviarían al tribunal de la Haya y a medios de comunicación occidentales.

En el campo de la energía, LUKoil, el principal productor de petróleo ruso y candidato a adquirir el 30% de la gasista Repsol, ha adquirido el 49% de una refinería en el sur de Italia. Ayer desembolsó 600 millones de euros el primer pago de una una cifra que alcanzará los 1.347 millones de euros. Para ello, la petrolera obtuvo un préstamo de 400 millones de su financiera subsidiaria LUKoil Finance Limited. El complejo de refinerías de ISAB tiene capacidad para refinar 16 millones de toneladas (117 millones de barriles) al año.

En el Cáucaso, dos milicianos no identificados mataron ayer a dos policías en un control en Osetia del Norte, cerca de la frontera con la República de Ingusetia. Al parecer dispararon desde su vehículo con rifles automáticos al pasar el control. 

Armenia: El presidente armenio, Serzh Sargsian otorgó ayer la Orden del Honor al director general del monopolio estatal del gas ruso Gazprom, Alexéi Miller, tras reunirse con él para discutir la cooperación energética entre su Gobierno y la empresa gasista.

 

Imagen: El líder comunista Guennadi Zyuganov, en una foto tomada en abril de 2006 (photo_irkutsk).

P.V.                   

¡Hasta siempre, Magomed!

(Especial para el Prague Watchdog, organización dedicada a documentar e informar sobre los abusos de los derechos humanos en el Cáucaso Norte. Traducido con autorización de la organización)

(Contexto para el lector de habla española: Magomed Yevloyev fue asesinado el domingo pasado al aterrizar en Nazrán. La república soberana de Ingusetia está integrada en la Federación Rusa. Limita con Chechenia al Oeste y con Osetia del Norte al Este. Mantiene con esta última un conflicto territorial derivado de la deportación estalinista que el pueblo ingús padeció durante la URSS y que en 1992 desembocó en un conflicto entre las dos regiones que se saldó con el intercambio forzado de población entre ambas, resultando entre 60.000 y 90.000 inguses expulsados de Osetia del Norte y 9.000 osetios expulsados de Ingusetia.

Al término del conflicto, Ruslán Aúshev fue elegido presidente y logró calmar la situación prolongando su mandato hasta que perdió las elecciones en circunstancias poco claras frente a Murat Zyazikov, antiguo general del KGB. Desde entonces la situación en la república ha empeorado hasta el punto de que la organización de Derechos Humanos Humans Right’s Watch publicó el pasado agosto un informe sobre los abusos, secuestros y desapariciones en ésta república norcaucásica)

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Por alguna razón, cuando supe de la muerte de Magomed Yevloyev, fui inmediatamente a la lista de contactos de mi teléfono móvil y miré a ver si su nombre estaba ahí. La entrada con su nombre apareció en la pantalla como si nada hubiera pasado y como si todavía pudiera llamarle y estuviera vivo. Por un segundo, llegué a dudar si al apretar la tecla de llamada, escucharía su voz al instante. Pero no hice esa llamada, porque a mi edad ya sé que hacer una llamada no trae a nadie de vuelta a la vida.

Nos conocimos por primera vez hace unos meses en un foro de Derechos Humanos en Helsinki, aunque ya solíamos hablar por teléfono a menudo desde antes. Recuerdo que, antes de conocerle, lo había imaginado como un luchador infatigable, bravo e incondicional, uno de los que son absoluta y desinteresadamente leales a una sola verdad y que no pueden concebir su existencia sin ella. La página Ingushetiya.ru, de la que Magomed era dueño y director de hecho, no era precisamente un modelo de tolerancia y ecuanimidad, especialmente en el terreno de las relaciones internacionales. Así que pensaba que los foros inflamados y las críticas feroces y llenas de ira a las autoridades inguses que caracterizaban a la página eran la creación de un temperamento concreto, análogo al que había visto en la persona del luchador revolucionario Eduard Limonov, del Partido Nacional Bolchevique.

Pero todo fue muy diferente. Del avión que aterrizó en el aeropuerto de Praga, donde le conocí, bajó un hombre que ya no era joven. Parecía algo confundido y extremadamente inteligente. Con su traje y su corbata y el maletín que llevaba, me recordaba más a un tipo de funcionario ya medio olvidado que uno podía encontrar en tiempos soviéticos: paciente, delicado y preocupado por no crearle problemas a los que le rodean. O a un ingeniero de un instituto de investigación de provincias o al capataz de una fábrica en decadencia.

Pero aquella primera impresión también era errónea. Bajo el modesto aspecto de antiguo empleado en la oficina del fiscal se escondían una inmensa vitalidad y una increíble tenacidad. Durante los pocos días que pasamos en la habitación de un hotel, me explicó las circunstancias de su carrera política paralela, él mismo sorprendido por cómo había sido todo. Pero más aún, su destino como líder de oposición no deseado ni buscado nunca. Una vez dejó la oficina del fiscal para meterse en el mundo de los negocios, jamás imaginó que su vida iría en esa dirección. Le fue bien en los negocios y, en un momento dado, decidió crear una página web para dar a conocer la historia, la cultura y las costumbres del pueblo ingús. Eso era todo.

Pero los acontecimientos siguieron su propio curso. Rápidamente, la página tomó un cariz político, sobre todo los foros, después de que los conflictos recientes tornaran cualquier asunto de historia, e incluso cultura, en temas de máximo interés en medio de un contexto político explosivo ¿De qué iban las discusiones? Una cosa estaba clara: Ingushetia.ru se convirtió, sobre todo, en un foro para las quejas inacabables contra los osetios y para debatir las consecuencias del conflicto osetio-ingús. Pero habría más: rápidamente, el tema principal de discusión fue la operación anti-terrorista que Rusia llevaba a cabo, durante la que los agentes de los servicios especiales y los policías locales secuestraron y mataron a docenas de personas. Información acerca de torturas, “batidas”, arrestos de líderes de la oposición y las muertes accidentales de personas durante las operaciones especiales: todo estaba disponible al instante entre las noticias de la página.

Ingushetia.ru se convirtió rápidamente en la página más visitada de todo el Cáucaso Norte. Mientras tanto, las autoridades comenzaron a pelear con la página, tratando de cerrarla con cualquier pretexto. Magomed y su creación se enfrentaron a un torrente de acusaciones, fue puesto en la lista de buscados, había una auténtica cacería contra él en Ingusetia. Y aún así, sin mucho esfuerzo por esconderse, siguió volando a casa a ver a sus padres. Su padre le hizo prometer que dejaría sus actividades opositoras, y él prometió hacerlo porque, según la tradición ingús, uno no puede ir contra los deseos de sus padres. Pero sólo mantuvo su palabra en apariencia. De hecho, su activismo político ya se ahogaba confinado en los límites de su página de Internet. Magomed tomó parte en una campaña llamada “¡Yo no voté!” y se implicó personalmente en la recogida de datos de gente que no había votado en las elecciones parlamentarias. Organizó y financió la recogida de firmas para pedir la dimisión del presidente de la República de Ingusetia, Murad Zyazikov y por el regreso de Ruslán Aushev para reemplazarle. La última campaña de la oposición (la recogida de firmas para separar Ingusetia de Rusia) no fue un acto de provocación política o un coletazo de radicalismo rampante. Era la forma en que Magomed Yevloyev veía las cosas: pensaba que la única forma de detener la matanza del pueblo ingús por parte de Zyazikov y de las fuerzas especiales era llamar a la independencia nacional.

El presidente ingús odiaba a Magomed con una mezcla de histeria y esquizofrenia. No logró cerrar la página a través de medios legales, por lo que su gobierno ofreció comprarla  por un millón y medio de dólares, y estaban dispuestos a subir el precio. Recientemente, Zyazikov había amonestado en público a sus subordinados de los cuerpos de seguridad. Durante las reuniones del gobierno, les acusó de no tener “hombres de verdad” en sus filas capaces de detener a Yevloyev. Y, finalmente, encontró a esos hombres, que no dudaron en descerrajar dos tiros a bocajarro en la cabeza de un hombre desarmado.

Magomed no era un luchador por naturaleza, un caballero sin miedo ni tacha. La política le agarró por casualidad y no le soltó hasta su muerte. Siempre me pareció muy curioso que la principal figura de la oposición en Ingusetia fuera un hombre paciente con el desorden en su página web y entre sus seguidores. Solía ser tolerante con las debilidades de su equipo editorial. Incluso con los que, por varias razones, a menudo frívolas, no iban a trabajar por días y a veces semanas. Sólo se le ocurría hacer el trabajo desatendido en su lugar. Carraspeaba, se llevaba las manos a la cabeza, pero nunca echaba la bronca o castigaba a nadie. Le dije que la lectura de los foros de su página, sobre todo los dedicados al conflicto oseto-ingús era deprimente por el nacionalismo desatado que albergaban. Estaba de acuerdo, pero no podía hacer nada. Carecía de las habilidades de un director de prensa y era incapaz de manejar a la gente ¿Cómo podía un hombre así ser la peor pesadilla de Murad Zyazikov? La respuesta es simple: a pesar de su naturaleza tranquila y amable se negó a convivir con lo que creía que era el genocidio del pueblo ingús, por muy discutible que tal categoría legal fuera.

Ahora, todos sus problemas pertenecen al pasado. Magomed ha sido asesinado. Docenas de personas fueron enviadas a arrestar a un hombre cuya única arma era un maletín lleno de documentos. Y le dispararon a plena luz del día, delante de toda Ingusetia. Sin embargo, los problemas de las autoridades inguses y rusas no sólo no se han resuelto, sino que se han multiplicado por varias docenas de veces. Las iniciativas de Magomed Yevloyev, incluyendo la independencia de la república, se han cobrado un precio en sangre y han dejado de ser un proyecto político abstracto para convertirse en una causa por la que ha sido arrebatada una vida. Ahora, estas iniciativas se han encarnado y tienen un futuro lejano y sombrío.

En cuanto a Zyazikov, no sobrevivirá, ni como político ni como ingús, a la muerte de Yevloyev. Aún para los estándares sin ley de hoy en día, disparar contra tus rivales políticos sin tratar de ocultarte es un asunto excepcional. Ni siquiera el Kremlin se imagina asumiendo la responsabilidad de la muerte violenta de los que considera sus enemigos y aquí tenemos, abierta y desvergonzadamente, uno de los asesinatos más cobardes. O reconocen este comportamiento como norma o tienen que hacer algo con la persona que ocupa el cargo de Presidente de Ingusetia.

El pueblo ingús no perdonará, simplemente porque no entra en sus costumbres perdonar tales cosas, aunque las haga un conductor de tractores o el funcionario protegido por el ejército y los cuerpos de seguridad del estado.

¡Hasta la vista, Magomed! Siento tanto que ya no estés aquí.

¡Hasta la vista, Murad Zyazikov! A quien lleva ese nombre no le aguarda un buen futuro.


Andrei Babitsky es periodista ruso

Traducción: Pablo Veyrat

(Foto: Magomed Yevloyev, blog en inglés de Ingushetiya.ru, la página original resulta inaccesible)