El presidente Lech Kaczyński viajó a Georgia a apoyar a su gran amigo Mijaíl Saakashvili durante la celebración del quinto aniversario de la Revolución de las Rosas. Lo hizo con toda la discreción posible, pero al día siguiente se convirtió en el centro de atención al llegar informaciones asegurando que la caravana en que viajaba a visitar un campo de refugiados había sido tiroteada.
Pero nadie recibió ningún disparo y los coches, ni un arañazo. El presidente Kaczyński se mostró visiblemente impresionado, pero tranquilo, durante la rueda de prensa que ofreció antes de volar de vuelta a Polonia. El presidente Saakashvili estaba casi feliz de tener nuevos argumentos contra los rusos (ambos aseguraban que los rusos les atacaron cerca de un control fronterizo surosetio). Casi enseguida, quedó claro que esa podía no ser la única posibilidad.
Aunque tanto las autoridades rusas y surosetias negaron rápidamente incidente alguno, el presidente y su portavoz estaban absolutamente convencidos de que habían sido atacados por los rusos. El presidente estaba convencido de haber oído disparos de Kalashnikov (ni los rusos son los únicos que los usan, ni los expertos están seguros de que sea posible determinar el tipo de arma automática empleada en esas circunstancias). Su portavoz, por otra parte, aseguraba haber escuchado hablar en ruso y, con toda seguridad, hablado por rusos (un oído excelente, capaz de determinar un acento a partir de unos gritos en pleno tiroteo). El presidente Saakashvili estaba utilizando el incidente como una prueba más de la ruptura de los acuerdos negociados en agosto con el presidente francés Nicolas Sarkozy.
Sin embargo, no todo el mundo estaba dispuesto a creer en un ataque ruso. Surgida de la nada, una teoría de la conspiración aseguró que todo el asunto del ataque era un invento de Kaczyński y Saakashvili para apoyar su política antirusa.
Más aún, varias voces han sugerido que arriesgar de esa manera su vida es algo bastante irresponsable para un jefe de Estado. Y las teorías sobre qué tendríamos que haber hecho si hubiera resultado herido o incluso muerto por los rusos han proliferado ¿Tal vez bombardear el oblast de Kaliningrado? ¿Y qué? ¿Comenzar la III Guerra Mundial? Incluso cuando Polonia formaba parte del Pacto de Varsovia, su territorio figuraba en los planes de guerra soviéticos como objetivo de los misiles atómicos de ambos bandos si la guerra se ponía caliente. Y como todo el mundo sabe, al contrario que en los archivos polacos, nada se pierde en los archivos rusos (sólo puede ser difícil de encontrar), de modo que, ahora que somos miembros de la OTAN, todavía pueden tener ese plan de acción dando vueltas por ahí. No, no es una buena idea.
Cuando los surosetios anunciaron que sí, que habian sido ellos (aunque su versión de los hechos, no es de extrañar, era algo distinta), el debate en Polonia ya estaba completamente centrado en el hecho de que el presidente no tenía a un sólo miembro del BOR (Biuro Ochrony Rządu, la Oficina de Protección Gubernamental) cerca en el momento del ataque; su coche estaba bastante más atrás en la comitiva presidencial y los agentes ni siquiera pudieron llegar porque los de la seguridad georgiana les dijeron… que se sentaran.
Pronto salió también a la luz que el comandante de la unidad del BOR resposable de la seguridad del presidente ni siquiera tuvo contacto telefónico con el presidente. Sin embargo, el presidente estaba convencido de que si le hubiera pasado algo habría sido por su propia culpa y que su viejo colega, el coronel Olszowiec no era responsable. El comandante general del BOR, el general Janicki, no lo vio así y decidió apartar a Olszowiec del servicio mientras se investigaba el caso.
El informe del Comité del Servicio Secreto anunciado el 27 de noviembre explicaba que la visita había sido decidida demasiado tarde; ir al campo de refugiados había sido planeado sin contar con ellos y el BOR no podía prepararla (ni siquiera tenía al personal o al equipo adecuado en Georgia). Como resultado, el presidente se vio al anochecer en una zona donde se habían desarrollado combates militares recientemente y sus guardias no estaban preparados.
El presidente, que planeaba una visita a Asia dentro de tres días reaccionó inmediatamente. Anunció que, evidentemente, sólo podia trabajar con personal de su confianza y que, si no podía ir con el coronel Olszowiec, no llevaría guardaespaldas del BOR consigo. La nueva crisis que amenazaba, ya que el BOR está obligado a enviar personal siempre que el jefe de Estado sale al extranjero, fue salvada por el propio Olszowiec, que intercedió por sus compañeros. El presidente accedio final y graciosamente a que le acompañran los agentes en cuestión.
Cuando la Fiscalía anunció que investigaría las posibles responsabilidades de haber puesto en peligro al Presidente del Estado en peligro, el mandatario bromeó que, pronto, le encontrarían culpable a él del crimen… Y partió para un largo viaje por Asia…
Vídeo: Información presentada por la cadena rusa en lengua inglesa Russia Today. Incluye el metraje del incidente e imágenes de ambos jefes de Estado durante la rueda de prensa que ofrecieron posteriormente.




