Perspectivas arco iris


A medida que se acercan las elecciones legislativas del próximo 12 de octubre, surgen más y más predicciones acerca de qué fuerza política puede ganar y dominar en el parlamento. Sin embargo, predecir es una tarea ingrata porque ya está claro que ningún partido obtendrá una victoria absoluta. Por tanto, varias fuerzas políticas tendrán que acordar una coalición una vez más, lo que no es tan fácil. La historia ha demostrado que incluso los acuerdos de coalición no garantizan estabilidad bajo ciertas condiciones. Por ejemplo, el llamado “gobierno en minoría” que rige Lituania hoy en día se formó tras la crisis gubernamental de 2006, con la coalición de el Partido Socialdemócrata de Lituania y la Unión Popular de Campesinos Lituanos (junto a otras fuerzas políticas), con cierto apoyo del opositor Unión Patriótica (conservadores lituanos).

Aparentemente, el complejo proceso de formación de una nueva coalición es inevitable en estas circunstancias. La pregunta es qué aspecto tendrá. Dos partidos de ideologías opuestas son los más populares en Lituania, los ya mencionados Partido Socialdemócrata y la Unión Patriótica. Superan la barrera del 5%, la Unión Popular de Campesinos y algunos partidos de derecha (las uniones Liberal y de Centro y otros) suelen alcanzar el parlamento también. Además, algunos partidos populistas que se presentan “por el poder” no obtienen malos resultados. Sus eslóganes brillantes pero irrealizables suelen atraer a los sectores más decepcionados de la sociedad.

A comienzos de esta semana, durante una rueda de prensa por Internet organizada por el mayor portal informativo, Delfi, el presidente Valdas Adamkus dijo algunas palabras sobre el aspecto que podría tener la próxima coalición gobernante. Dijo preferir una coalición de aquellos partidos ya curtidos en procesos democráticos. Adamkus no descartó la posibilidad de la llamada “coalición de arco iris”, que puede ser formada por partidos de ideologías opuestas.

Podemos sugerir que los partidos tradicionales deberían tomar las palabras del presidente como una exhortación. La coalición y cooperación entre partidos expertos (aunque contemos la experiencia en los menos de 20 años tras las restauración de la independencia) es necesaria para oponerse a las crecientes listas populistas, ya que su acceso al poder es indeseable por razones evidentes.

Una coalición arco iris eficaz podría ser un signo de madurez del sistema político. Desafortunadamente, es bastante frecuente que los partidos no sean capaces de resolver sus diferencias ideológicas por el bien común. De hecho, si aparece esta coalición tras la elecciones, difícilmente será estable y eficaz. Para una colaboración productiva entre políticos, tendrán que renunciar a sus ambiciones y prejuicios personales, lo que puede parecerles muy duro.

La UE continúa su acercamiento a Bielorrusia para desánimo de la oposición (revista de prensa)

Bielorrusia: El líder opositor Lyavon Barshchevsky acusó el pasado jueves a Occidente de planear la legitimación del régimen de Lukashenka ignorando el “fraude masivo” que acusa al Gobierno de planear para las próximas elecciones legislativas del 28 de septiembre. “Círculos occidentales muy influyentes se están preparando para reconocer, aunque no sin límites, al [próximo] parlamento y estrechar lazos con él (…) La política dictada desde fuera consiste en dejar a la oposición sin dinero, atarla de pies y manos y decir entonces que es débil”, explicó Barshchevsky, que también anunció la retirada de su formación, el Frente Popular Bielorruso, de las elecciones. 

“Creo que el parlamento no puede ser reconocido, y que la situación electoral es peor que en 2004”, añadió. Sólo 46 de las 1.900 solicitudes presentadas por los partidos de la oposición democrática han sido admitidos como delegados electorales en mesas y comisiones, según el grupo de Derechos Humanos Vyasna.

El que fuera candidato opositor en las presidenciales de 2006, Alexander Milinkevich, también piensa que las elecciones serán falseadas, pero considera el acceso a la Cámara una oportunidad única. “Si la oposición consigue entrar en el Parlamento, querrá decir que han sido nombrados [por el Gobierno] (…) Pero aún así habremos conseguido lo que no hemos tenido en una docena de años: la oposición representada ante las autoridades”, explicó al diario ruso Vremya Novostei el Premio Sajárov 2006.

El ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski realizó ayer una visita sorpresa a su homólogo bielorruso, Sergéi Martinov, en Minsk y ambos “examinaron en detalle el estado y las perspectivas de la cooperación bilateral en materia económica y consular”, según informaron fuentes diplomáticas bielorrusas. Antes de su visita, el ministerio polaco informó que el jefe de su diplomacia “abordaría cuestiones que pudieran servir para la normalización y el desarrollo de las relaciones con Bielorrusia, como la seguridad fronteriza, el tráfico de mercancías y la cooperación energética”. Sikorsky justificó su visita en la liberación de los presos políticos en agosto pasado.

En las últimas dos semanas, la Unión Europea y EE.UU. han emitido varios mensajes de acercamiento al Gobierno de Lukashenka, destacando como un gran avance la liberación de tres presos políticos a mediados de agosto. EE.UU. ha levantado algunas sanciones económicas y la UE, con Polonia a la cabeza, ha invitado al ministro de Exteriores bielorruso a su reunión informal de cancilleres de este lunes en Bruselas para discutir el acercamiento a Minsk. Ambas potencias han condicionado el deshielo de las relaciones a una notable mejoría en la calidad democrática en las elecciones parlamentarias del próximo día 28. Suecia ya ha mostrado interés en aumentar su presencia en el mercado bielorruso.

En relación a las elecciones, el presidente de la Asociación Bielorrusa de Periodistas, Alexander Antsipenka, ha criticado la cobertura informativa dada por la prensa bielorrusa a la campaña electoral por estar excesivamente centrada en elogiar los preparativos de las autoridades. Pero señala que, a diferencia de las legislativas de 2004, los medios estatales no atacan esta vez a la oposición ni publican acusaciones contra los candidatos.

El abogado estadounidense especializado en crimen organizado de origen ruso Emanuel Zeltser continúa detenido en una prisión del KGB (el servicio secreto bielorruso). Su juicio y el de su secretaria, Vladlena Funk, fue celebrado en secreto el pasado 30 de julio. Su medicación contra la diabetes fue calificada como “droga ilegal” por las autoridades bielorrusas, que no le permiten seguir ningún tratamiento en la cárcel. Su abogado y las autoridades norteamericanas temen por su vida. 

Zeltser es un abogado de pasado poco claro. Nacido en la antigua República Soviética de Rusia, emigró en la veintena a EE.UU. en los años ’70 para reaparecer a principios de los ’90 reconvertido en abogado experto en crimen organizado ruso y participar en un escándalo bancario en Nueva York relacionado con uno de los bancos-estafa que desnudaron a la inocente población rusa de entonces de sus ahorros a través de estafas que prometían un interés soberbio a cambio de los ahorros de toda una vida. No han trascendido las razones que le llevaron a Bielorrusia el pasado 12 marzo, cuando fue arrestado. Sus socios denuncian que el magnate Boris Berezovsky se la tiene jurada y colabora habitualmente con el Gobierno bielorruso. Permanece detenido desde entonces y sólo su abogado y un médico han tenido acceso a él.

Georgia: El presidente de Osetia del Sur, Eduard Kokoity afirma hoy, en una entrevista con Pilar Bonet en El País, la intención de su Gobierno de lograr que la provincia llegue a formar parte de la Federación Rusa algún día, tal vez mediante la incorporación a la Unión entre Rusia y Bielorrusia que ambos estados están diseñando, aunque el propio presidente bielorruso, Lukashenka, la ha dado por congelada tras la última guerra con Georgia. 

El presidente abjazo, Sergéi Bagapsh, también contempla la misma vía y afirmó el pasado jueves la próxima solicitud de ingreso de Abjazia en la Comunidad de Estados Independientes (organización que agrupa a las repúblicas ex soviéticas salvo los países bálticos) y en otras organizaciones y tratados post soviéticos. Bagapsh confirmó que su Administración planea la firma de un acuerdo con Rusia para la instalación de una base militar permanente en suelo abjazo.

Rusia: Russia Today, el canal ruso en inglés financiado por la agencia pública RIA-Novosti, publicó ayer una charla con el presidente ruso , Dimitri Medvedev, en el Círculo de Discusión de Valdai , organizado por la misma agencia. He aquí algunos fragmentos que juzgamos de interés:

“Había muchas ilusiones a principios de los ’90 y, a medida que el país se desarrollaba, muchas fueron destruidas. Desafortunadamente, los últimos eventos [la guerra en Georgia] significan el fin de esas ilusiones. Ilusiones acerca de que el mundo es justo; que un sistema de seguridad basado distribución política de los recursos actual es óptimo y mantiene el mundo equilibrado (…)”

“Tanto para mí, como para la sociedad rusa, [la invasión de Osetia] fue la pérdida de la última ilusión: que el actual sistema de seguridad mundial era fiable. Tenemos que crear un nuevo sistema de seguridad (…) El mundo ha cambiado casi en un instante después de esos eventos. Pensé entonces que, para Rusia, el 8 de agosto fue como el 11 de septiembre para Estados Unidos”.

“Ayer discutimos el rearme de las fuerzas armadas rusas. Tendremos que cambiar algunas prioridades, pero todo lo demás sigue igual. No necesitamos un país cerrado y militarizado tras un telón de acero. No quiero vivir en un país así. Una vez lo hice: era gris y aburrido (…) Tendrían que haber invitado a Rusia a unirse a la OTAN hace mucho tiempo ¿De qué tenían miedo? Ahora, por descontado, tendríamos menos problemas. Ese fue un grave error. Y el segundo error fue que cualquier país que estuviera dispuesto a faltarle el respeto a Rusia adquiría el derecho a estar en la OTAN”.

“Cuando me reuní con Saakashvili por primera vez como presidente, le dije que nuestra política hacia la integridad territorial de Georgia seguía igual (…) Andaba correteando como un perrillo diciendo: ‘reunámonos y discutamos, iré a Sochi [ciudad rusa del Mar Negro, residencia de verano del presidente]’. Le dije, ‘ok, hagámoslo. Estaré encantado, tal vez firmemos un acuerdo para descartar el uso de la fuerza’ (…) Entonces, nuestro socio cercano, Condoleezza Rice, vino y el chico parecía como hechizado. Dejó de llamar y declaró: ‘no necesitamos ir a Sochi, dejémoslo tal vez para final de año’. Bueno, esa es tu elección. Comenzó a prepararse para la guerra”.

“Mi más firme convicción personal es que, desafortunadamente, en Rusia no se comprende el valor de la ley. He dedicado mucho tiempo a estudiar este problema, en la teoría y en la práctica. El problema está a la vista en cualquier lugar: en los problemas cotidianos, en los negocios, a nivel de los funcionarios o del mismo Estado. Por eso, la lucha contra el nihilismo legal fue uno de los puntos principales de mi campaña. Tenemos ciertas ventajas en este aspecto. Nuestro país tiene un sistema legal desarrollado, con buenas facultades de derecho; un país que se ha desarrollado dentro del sistema legal europeo durante 300 años. Así que los fundamentos no están mal. El asunto son los hábitos que han sido adquiridos, esa es la parte más complicada”.

 

Imagen: El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, en su etapa de ministro de Defensa (2005-2007)

 

P.V.                

 

La UE estudia levantar las sanciones a Bielorrusia (revista de prensa)

Bielorrusia:  Javier Solana, el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, se mostró el viernes pasado partidario de un acercamiento a Bielorrusia. “Han tomado decisiones importantes con la liberación de prisioneros políticos (…) Nos gustaría encontrar una manera para recompensar por nuestra parte este tipo de comportamiento”. Fuentes de la UE han explicado que Solana ha mantenido contactos con varios altos funcionarios del Gobierno de Lukashenka.

Al parecer, el Gobierno polaco ha sido el impulsor de la iniciativa durante la reunión de los ministros de Exteriores en Avignon. “Prepararemos hoy el terreno”, afirmó el jefe de la diplomacia polaca Radoslaw Sikorski en pasado viernes. “La situación ha llegado a un punto en el que podemos abandonar las sanciones”, añadió. La UE impuso sanciones a Bielorrusia y varios miembros del gobierno tras la represión de las protestas por las elecciones presidenciales de 2006, ampliamente denunciadas por haber sido falsificadas. Estas consistieron en la prohibición de viajar al Europa para 46 altos funcionarios del Gobierno (incluido el presidente Lukashenka) y la exclusión de ciertos beneficios comerciales y económicos reservados para los países incluidos en la política de vecindad europea.

 La liberación de tres presos políticos hace tres semanas y la actitud ambivalente del aliado de Rusia hacia el reconocimiento de Abjazia y Osetia del Sur parece haber descongelado las actitudes de Bruselas y Washington  hacia el autoritario Lukashenka. Sin embargo, como ya adelantó (y denunció) el analista de La mirada al Este, Aleg Pershanka, la próxima privatización de cerca de 500 empresas públicas bielorrusas hacía previsible el abandono de los recelos de Occidente hacia las prácticas represivas del Lukashenka, descrito por Washington allá por 2006 como “el último dictador de Europa”.

Ya cerca de las elecciones legislativas del próximo 28 de septiembre, la Comisaria de Política Exterior de la UE, Benita Ferrero-Waldner, también ha mostrado su disposición a retomar las conversaciones a alto nivel con Minsk, llegando incluso a sugerir la posibilidad de invitar al ministro de Asuntos Exteriores bielorruso a la próxima reunión de ministros de la Unión el próximo 15 de septiembre, decisión que los ministros refrendaron al día siguiente. “Estoy a favor de mayor apertura y de facilitar las cosas en cuestión de visados”, declaró Ferrero-Waldner el pasado viernes. Los ministros de Suecia, Estonia y Lituania hicieron declaraciones similares.

Tanto la UE como EE.UU. condicionan su apoyo a que las próximas legislativas mantengan un cierto aspecto de legitimidad democrática. Los partidos de la oposición democrática han denunciado que sus representantes en las mesas y comisiones electorales solo representarán un 0,07 del total y mantienen la duda sobre si boicotear las elecciones. EE.UU. levantó el pasado jueves algunas sanciones comerciales. Ese mismo día, el encargado de negocios de la embajada de EE.UU. en Minsk (máximo representante de Washington desde la retirada del embajador en 2006), animó a los partidos de la oposición democrática a participar en las elecciones alegando que saben, por experiencia, “que los boicots no llevan a ningún lado”. Asegura también que las autoridades le han garantizado que habrá grandes mejorías en la calidad democrática de la próxima cita electoral.

 

P.V.        

 

Imagen: Retrato y bandera oficiales de Lukashenka y Bielorrusia en un domicilio particular de la república (Wikipedia)     

¿Legitimará la UE al brutal gobierno bielorruso?


Ninguna de las elecciones celebradas en Bielorrusia desde 1996 ha sido reconocida por Occidente. Pero el 28 de septiembre habrá elecciones parlamentarias y la situación podría cambiar. El escenario en que la UE legitima a las actuales autoridades bielorrusas podría darse a medida que ciertos círculos empresariales, políticos y analistas maniobran para lograrlo. El pastel que buscan son los beneficios del proceso de privatización, que pronto comenzará en una economía sumida en un declive desesperante. Incluso el primer ministro lituano, Gediminas Kirkilas, (Lituania ha sido uno de los apoyos más continuados del movimiento democrático en Bielorrusia) se ha reunido con su homólogo bielorruso Sergey Sidorsky, a pesar de que reunirse con altos funcionarios bielorrusos más arriba del vicepresidente contradice la política general seguida por la UE hacia Bielorrusia.

La misma política de apaciguamiento que los países occidentales siguieron con la Alemania de Hitler a finales de los años 30. Por entonces, favorecieron la actitud agresiva de una Alemania que provocó la Segunda Guerra Mundial. Por ello, hay que mencionar que Lukashenka ha lamentado en público el desarme atómico que Bielorrusia acordó a principios de los 90. No hace mucho, algunos políticos rusos expresaron su deseo de situar misiles en Bielorrusia en respuesta a los de los americanos en Europa Central.

¿Ha dado Bielorrusia pasos para que la UE cambie de idea? Difícilmente podemos decirlo. Sólo ha liberado a tres prisioneros políticos. No ha habido avances ni en los procedimientos electorales ni en la democratización desde las últimas elecciones parlamentarias. Las elecciones en Bielorrusia todavía distan mucho de los estándares de la OSCE, igual que hace cuatro años. Incluso la Convención sobre Elecciones de la Comunidad de Estados Independientes fue ratificada y adoptada por todos los estados miembros salvo Bielorrusia y Tayikistán. Los comités electorales mantienen a los mismos miembros en un 80% de los casos. Esto quiere decir que las mismas personas que falsificaron las elecciones anteriores, repetirán su “éxito” una vez más.

A Lukashenka le dan igual los procedimientos democráticos. El sistema que ha creado arroja a la gente a prisiones horribles sólo por formar parte de ONGs no registradas (y registrar una es a menudo irrealizable), organiza juicios por exhibir y sacar a la calle la bandera nacional bielorrusa [la actual es la anterior bandera soviética bielorrusa modificada, N. del T.], prohibida oficialmente, y apalea brutalmente a la gente en manifestaciones pacíficas.

La oposición está fragmentada y desorganizada. A cada demanda del Consejo Político de las Fuerzas Democráticas Unidas (que incluye a cinco partidos y a varios movimientos cívicos), las autoridades responden con escupitajos de desprecio y más represión. En un principio, lo miembros del Consejo afirmaron que no participarían en las elecciones si no se introducían cambios en la ley electoral. Tras ser ignorados por las autoridades, pidieron incluir delegados en los comités electorales. Como resultado, los miembros de la oposición constituyen ahora un 0,07% de los miembros de esos comités. Y el consejo todavía discute si boicotear o no las elecciones, decisión que ha pospuesto hasta el 21 de septiembre.

Algunas fuerzas políticas piden el boicot y la retirada de los candidatos demócratas. Ese sería un duro golpe a la farsa electoral, ya que los candidatos demócratas constituyen un 40% del total. En este momento, sólo una media de 2,5 candidatos compite por un escaño. En algunos distritos electorales, las “elecciones” se celebrarán sin alternativa.

En realidad, muchos bielorrusos desconfían de la política e ignoran las elecciones: el 90% de los ciudadanos desconoce el nombre de los candidatos en su distrito electoral. Pero las autoridades fuerzan a menudo a votar a estudiantes, soldados, trabajadores de <i>koljós</i>, pacientes en hospital y a funcionarios a votar por adelantado. Sino, son amenazados con el desalojo, con castigos o expulsiones.

¿Qué significaría la legitimación para el país? En primer lugar, supone un gran desafío para la misma independencia de Bielorrusia. Rusia tendría una gran oportunidad legal para forzar la creación de un estado unido e incorporar a Bielorrusia en contra de los deseos de la mayoría de sus ciudadanos. La legitimación supondría que la Unión Europea descuida los valores democráticos y falta al respeto a los miles de bielorrusos víctimas de la represión política y a las familias de los políticos bielorrusos de la oposición desaparecidos misteriosamente hace ya varios años. Todo por un pedazo de la economía del país.

Imagen: Bandera original de la República Bielorrusa de 1918, adoptada de nuevo entre 1991 y 1995.

Lituania: El calor de la campaña electoral

El principal evento político que tendrá lugar en Lituania este año serán las elecciones legislativas para el Seimas, el parlamento lituano. A pesar de que están convocadas para el día 12 de octubre (con la segunda ronda para los distritos de un mandato programada para el día 26), el ambiente político está ya muy caldeado a día de hoy. Hay varios factores contribuyen a ello.

La estabilidad de la tendencia de la sociedad lituana a la decepción con los políticos y la desconfianza en los partidos políticos existentes comienza a ser problemática, ya que está llevando a una caída de la participación electoral. En 2004, sólo un 43% de los ciudadanos con derecho a voto acudieron a las urnas. Se espera que la movilización de los votantes sea igual o incluso menor este año.

La decepción ciudadana con los partidos tradicionales está relacionada con la nueva relación de fuerzas políticas que salió de las últimas elecciones. Entre ellos están el Partido Laborista (Leiboristų partija), Frente (Frontas), dirigido por un miembro expulsado del Partido Social-demócrata, Algirdas Paleckis, y el Partido del Renacimiento del Pueblo (Tautos prisikėlimo partija), que fue estabelcido por un grupo de empresarios del espectáculo para probar suerte en política.

El problema de muchos partidos políticos en Lituania es la disparidad entre el nombre del partido y su ideología. Sucede que la frontera ideológica entre socialdemócratas y conservadores es bastante difícil de detectar. Esta situación deriva en buena parte del populismo empleado por los partidos, especialmente en un escenario de baja participación eletoral. La Relaciones Públicas Negras, práctica consistente en acusar al partido rival de todos los males posibles, es una táctica corriente.

A pesar de todo, la mayoría de los lituanos contempla la campaña electoral con escepticismo. El sentir general de los votantes fue expresado no hace mucho por un popular músico lituano, Andrius Mamontovas: “Durante la campaña electoral, a veces nos ofrecen elegir entre una manzana podrida y una pera podrida. Pero preferimos comer algo en buen estado”.

Nota: El Seimas se compone de 140 diputados, 71 elegidos por circunscripciones de un solo mandato y los 70 restantes entre listas de partidos.