
Project Syndicate, la salvación de muchos periódicos a la hora de encontrar tribunas de prestigio, ofrece un artículo de Sergéi Karaganov, veterano diplomático y académico ruso, de gran lucidez en la descripción de muchos aspectos de la Rusia de hoy. Apunta a la divergencia de valores y al mal trato dado por Occidente a Rusia desde el desmantelamiento de la URSS como las razones principales para que Moscú esté optando por alinearse con China.
El alejamiento de la democracia (una forma suave de llamar a la “democracia soberana” de Surkov), el expansionismo de la OTAN en la “esfera de influencia” rusa que Kagaranov considera defendida en la guerra ruso-georgiana de 2008 y la dependencia energética europea (recordemos que Rusia es el principal suministrador de petróleo a España, según La Moncloa) terminarían por alejar irremediablemente a ambas potencias. Todo esto es cierto, pero no puedo estar de acuerdo en su enfoque al describir la decadencia de Occidente frente a China, que señala como otra razón para que Moscú apueste “por una civilización que va rápidamente en ascenso”.